Corre y no deja de correr, las frías noches lo acompañan, su olor me agrada hasta lo comería. Nos miramos, le extiendo con la elasticidad de mis huesos, mi mano, para saludar y apreciar su vida pero él me rechaza, lo más probable es que sienta miedo a que me pierda en su olor y no deje de valorar su gran oficio, teme a su propia discriminación; pero lo sigo, corro tras él las mil cuatras siguientes y siento el frío invadir mi pelaje, tal como lo debe sentir el todas la noches, tras ese tremendo tanque, yo ya no voy más y descanso sobre la vía viendo alejar su silueta tratando de entender porque escapa, huyendo cada noche tras ese ogro móvil de preciado olor.
jueves, julio 16, 2009
Corre Sociedad
Corre y no deja de correr, las frías noches lo acompañan, su olor me agrada hasta lo comería. Nos miramos, le extiendo con la elasticidad de mis huesos, mi mano, para saludar y apreciar su vida pero él me rechaza, lo más probable es que sienta miedo a que me pierda en su olor y no deje de valorar su gran oficio, teme a su propia discriminación; pero lo sigo, corro tras él las mil cuatras siguientes y siento el frío invadir mi pelaje, tal como lo debe sentir el todas la noches, tras ese tremendo tanque, yo ya no voy más y descanso sobre la vía viendo alejar su silueta tratando de entender porque escapa, huyendo cada noche tras ese ogro móvil de preciado olor.
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